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Sobre el caballo sin nombre

 

Saludos de nuevo. Hace tiempo que no subía contenido nuevo. Hoy el post no va de guitarras, ni siquiera de música aunque sí está ligado a ello.

Me gustaría hablar sobre el polémico vídeo de Carlos Asensio de Guitarraviva con Jaime Altozano. Te dejo el vídeo aquí debajo por si aún no lo has visto.

 

 

Bien, una vez introducido el caso voy a ir desglosando un poco todo el hilo.

Carlos titula el vídeo como ACOSO, DERRIBO y SILENCIO, un atractivo titular al que añade en la imagen de portada un NO ME PUEDO CALLAR y augura el fin de su canal.

Bueno, pues así vienen siendo las tácticas de clickbait que usan los medios de comunicación para generar interés a una posible audiencia, práctica un tanto mal vista por la opinión pública.

Voy a usar sin permiso alguno la estructura de la obra El mal querer, de Rosalía y lo voy a dividir en capítulos y esas cosas.

Capítulo 1 – ACOSO 

Introducción: En la introducción Carlos expone apenado que tiene una reclamación de contenido abierta. Esa reclamación viene a raíz de un vídeo que ha subido explicando cómo tocar la canción A horse with no name de América.

 

 

Ahí ya ha quedado claro que ha usado un tema sujeto a derechos por lo visto. 

Exposición del caso: Hay un vídeo que muestra dos acordes y un ritmo,… Hasta ahí todo bien, un contenido lícito y legítimo. No se expone la melodía ni la letra, claro, ya que es un vídeo instruccional de guitarra donde se muestra cómo acompañar esa canción. Ah, que la canción en cuestión es una que está sujeta a esos derechos. 

El interludio de Jaime: Abre diciendo que él tiene ese mismo problema cuando sube vídeos con cierto contenido. Cita también que los acordes no tienen copyright, cierto es.

Hay 12 tonos de los cuales pueden salir una gran cantidad de acordes, pero normalmente se usan más,… Es más, los movimientos armónicos y los ritmos se repiten en miles de obras desde hace siglos.

El riesgo de tocar una serie de acordes asociados a un ritmo, simplemente no existe, como mucho corres el riesgo de hacerte con una tendinitis o crearte un mal vicio si lo practicas de forma incorrecta. Sí cuando expresas de antemano que es el background de tal canción.

Capítulo 2 – DERRIBO

¿Un grave problema?: Bueno, aquí está el nudo de la trama anteriormente expuesta. Carlos usó una canción (de un autor) para hacer un vídeo sobre cómo interpretarla.

Esa canción de la que ha hecho el vídeo pertenece a un tercero que será un autor, editorial, heredero,… Ojo, la canción de la que se ha dado nombre y apellido. Por si acaso repito, una canción que en este caso es A horse with no name de América. No dos acordes y un ritmo, una canción que alguien tiene registrada bajo unos derechos con los que se puede estar más o menos de acuerdo.

El tercero en discordia: Aquí llega el gran hermano, el ojo que todo lo ve y señor de las tinieblas, GOOGLE. Sí, YouTube pertenece al todopoderoso, y es quizá uno de los responsables y de “los malos” de la partida.

Íbamos por la parte donde Carlos recibe una reclamación de monetización de contenido. Carlos la recibe por usar un tema, bla, bla, bla,… En realidad esto no es un problema, las guerras, el hambre, la mala gestión de la riqueza,… Eso son problemas de verdad.

A lo que íbamos, lo reclamado es la monetización de ese contenido, no el contenido en sí. Ahí supongo que un porcentaje de lo que genere el vídeo debería de acabar llegando al propietario de los derechos.

Causas y consecuencias: Carlos comenta que tiene dos opciones, ACEPTAR que una parte o el total a lo mejor de los ingresos que genere el vídeo vayan al dueño de esos derechos o NEGARSE y que su vídeo sea eliminado además de ser amonestado con una cosa que llama strike.

Tras las anteriores causas hay posibles consecuencias, nada más que aportar. Nadie está prohibiendo nada, esto no es un tema de libertad de expresión.

Claro que aquí el cielo se nubla y la música se torna melancólica, mi primer strike,… Puede haber un segundo e incluso un tercero, con este último ese canal y su contenido se eliminan. pero ¿Cómo llego al tercer strike? Igual que al primero, simplemente aceptando o no la resolución que se te plantea.

Capítulo 3 – SILENCIO

Culpables: La cosa, ya candente se acerca a su desenlace. Retomando la historia, ha pasado esto, me han dado tales opciones y no lo acepto, por tanto va a pasar lo siguiente. Vale, un clamor de una justicia poética donde el contenido didáctico y demás no está sujeto a tales normas, bien, es una idea muy bonita de cómo debe ser un mundo más justo e igualitario. Pero aquí por el momento las cosas no se rigen por esa naturaleza.

YouTube es una empresa privada perteneciente a Google, por tanto lo que subas ahí va a tener un ánimo de lucro aunque tú no llegues ni a oler un pequeño ápice de ese beneficio. En los pasos que se dan al crear un canal tienes un apartado donde aceptas unas condiciones, seguramente nadie las haya leído porque son aburridísimas y un coñazo infernal.

Traidores: Alta traición a los creadores, cada vez las exigencias de YouTube para monetizar el contenido son más altas y menos proporcionales. Por esto cada vez más autores mudan sus contenidos a otras plataformas, hasta aquí todo bien. Vamos a plantearnos la cosa desde otra perspectiva, a quien verdaderamente están reclamando esos derechos es a una empresa como es Google y no las hermanitas de la caridad o una fundación benéfica. Tampoco reclaman algo a la persona que ha subido un vídeo. Pero… El vídeo lo ha creado alguien, eso está claro.

YouTube no es más que el intermediario para que otros puedan acceder a ello y YouTube es quien va a tener que pagar los derechos por el uso de ese contenido, en ningún momento es algo directo con el canal de Carlos ni ningún otro de los afectados en estos casos. Aceptaron unas condiciones entre las cuales se incluyen los acontecimientos que pueden suceder en este tipo de situaciones. A efectos prácticos es Google quien gasta esos derechos y luego, si reclamas la parte que te pertenece por desarrollar el material te pagará una parte de lo que genere tu contenido.

Otra rama del caso es la de tratar esto como si un profesor te enseñara una canción, no es tan fácil ni tan sencillo. Lo que alguien haga en privado no se rige por lo que pasa a estar disponible para el público, y menos de manera “gratuita”.

Si un profesor enseña en una academia o en clases particulares esta misma canción en principio no pasaría esto (a no ser que haya un Villarejo detrás de cada profesor, creador, editor,…)

Causas justas: En el cierre se plantea un apoyo y una difusión para esto por la causa de que pueda seguir existiendo material didáctico. Causa justa y noble donde las haya, no le falta razón a ese argumento.

A mi modo de ver la causa justa es que haya canales didácticos, pero también que creen su propio contenido, que por cierto, existen. También recordar que Guitarraviva tiene sus propios cursos, lecciones y tabs por el que se pagan suscripciones e incluso merchandising asociado.

Esto se entiende como negocio, ya sea de una talla más o menos humilde o de un gran volumen; entonces ahora digo:

¿Podría haber llegado Guitarraviva a generar ese negocio únicamente con contenido original? ¿Lo ha intentado? 

Quizá si el contenido hubiese sido aprender a tocar dos acordes no hubiese desencadenado esta rocambolesca historia.

A lo mejor si desde un principio sus lecciones hubieran sido de ese tipo no hubiese generado más de 2 millones de suscriptores (compradores potenciales) en 8 años.

Y efectivamente, dos acordes no están sujetos a copyright alguno y nadie los puede censurar.

No se interprete esto como denostar todo el trabajo que hay detrás ni de la creación ni del emprendimiento y todo el esfuerzo que hace alguien que, al igual que yo y muchos otros, hacemos todo lo posible por vivir de nuestra verdadera pasión. A modo de opinión final no puedo decir más que no creo que exista tal desgracia.

Desde la óptica del consumidor final parece el fin de una cultura libre, pero no va más allá. Desde el punto de vista de Carlos y demás en la misma situación puede suponer una pérdida de la remuneración sobre el trabajo que han hecho. ¿Y desde la perspectiva del autor? Alguien que ha creado una cosa, en este caso intangible, y además se puede reproducir miles de veces generando beneficios a terceros,… ¿Esa persona no merece algo?

No solamente se trata de quién son los buenos y los malos… Ni de medios y fines. Simplemente es una de las cosas que puede pasar cuando haces uso y difusión pública de material sujeto a derechos. Que sea más o menos justo, que lo generado se pierda en el camino entre el autor y los intermediarios, la duración de esos derechos,… Eso es otro incesante debate que se puede abrir en otro momento.

Gracias por leer. Siéntente libre de opinar aquí abajo. Saludos y hasta la próxima!

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